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Un acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), provocó que Morena y Acción Nacional reaccionaran desmesuradamente ante la exigencia de postular al menos 7 candidatas, en las 15 gubernaturas que se juegan el próximo año.

Como la política en este país es una cuestión de poses, demagogia y retórica practicada por “machos alfa” y “lomo plateados” secundados por encopetadas y entaconadas, cuando se trata de ser congruentes para cumplir con la paridad de género a los cargos ejecutivos de elección popular, los misóginos de siempre saltan ´feroces´ invocando legalidad.

La semana pasada el árbitro electoral, dicho sea de paso, obedece a intereses de grupo oligárquicos y partidistas, determinó que la partidocracia azteca postule al menos 7 mujeres al gobierno de sus estados, de los 15 que estarán en juego. Dicho acuerdo fue aprobado con los votos ¡en contra!, de MORENA y PAN.

Desde que México es independiente solo 7 mujeres han ocupado el cargo de gobernadoras; la primera fue Griselda Álvarez Ponce de León (PRI). De todas, 4 pertenecen al PRI, una al PRD, una al PAN y una a MORENA. La jefatura de gobierno del D.F. con Rosario Robles Berlanga, se debió a un interinato, al igual que Dulce María Sauri Riancho en Yucatán.

De las mujeres postuladas a la presidencia de México, hablamos de doña Rosario Ibarra de Piedra (PRT), Marcela Lombardo (PPS), Cecilia Soto (PT), Patricia Mercado (PSD), Josefina Vázquez Mota (PAN) y Margarita Zavala (I). Ninguna obtuvo el respaldo popular para ganar.

El movimiento mundial para empoderar a las mujeres ha cobrado fuerza en nuestro país en este siglo XX. Muchas de las que lo iniciaron provenían de la izquierda, más tarde se sumaron activistas de corte derechista.

En la medida que avanzaba, lentamente, el reconocimiento a los derechos políticos de las mujeres y la paridad de género, distinguidas “feministas” igualaron el palmarés de los más envidiables, es decir, de aquellos políticos que acumulan entre 20 y 30 años de puestos de elección por la vía plurinominal (diputaciones locales, federales y senadurías), amansando, por supuesto, fortunas como la de ellos.

En la última década, con la presión popular para incluir a las mujeres en los gobiernos de los estados, fue que los varones se vieron obligados a integrarlas en el 50% de los gabinetes.

Ahora que se viene encima la GRAN ELECCIÓN del 2021, el INE pretende darle peso al reclamo de las mujeres y cristalizar definitivamente la paridad de género, por lo que apuesta a que al menos 7 de ellas gobiernen en sus estados.

Como dije al principio, la política que se practica en México es machista, por eso no es de extrañar que, en el caso de Chihuahua, los misóginos y algunas envidiosas hayan reaccionado con estupor y se lancen contra el acuerdo del árbitro electoral.

Evidentemente que quienes se oponen a la medida son aspirantes al gobierno del estado, o bien, simpatizan con alguno de ellos, lo que justifica su furia.

Tampoco es raro que las organizaciones feministas se hayan mantenido calladas al respecto, ni que las funcionarias públicas y partidistas se desentiendan, no por prudencia, sino por complicidad y sumisión a la nómina machista.

Justo sería que los cargos de presidente de la república, las gubernaturas y las alcaldías, sean alternadas mujer/hombre. Esto debería estar legislado hace tiempo, así se evitaría la tramposa propuesta de legislar ahora sobre la materia, para armonizarla con el acuerdo del INE. Ojo, artículo 14 de la carta magna.

También hay que decirlo, el hecho de ser mujer no implica a fortiori ser dechada en honestidad; sin embargo, las mujeres que han sido gobernadoras han tenido buen desempeño, mejor que los varones.

Partiendo de estas premisas, hay que estar alertas para no cometer el grave error de elegir a algún depredador político o sexual, a alguien que ha usado los cargos públicos y las candidaturas para enriquecerse, o a quien metió hasta la querida en la nómina. Sería abominable entregarle el gobierno alguien con esas credenciales.

En los chihuahuenses existe madurez para responder con categoría y contundencia a los desafíos que tenemos encima y a las amenazas que se ciernen, sobre todo, la de perder la escasa soberanía que aún nos queda como entidad.

Ya es tiempo de darle la oportunidad a una mujer para que gobierne Chihuahua. Hay talento y opciones, en el PAN, en el PRI y en MORENA.

Es cuanto