Zacatecas, Zac.- Las anécdotas,  las añoranzas, las épocas pasadas, los gustos culinarios, las tradiciones y el reclamo a las autoridades estatales y municipales que por 30 años han transformado la ciudad y su indolencia por conservar, difundir y promover aquellas acciones que le dieron identidad a la ciudad, se expusieron en el Festival del Pulque y la Melcocha, celebrado en el Barrio de Mexicapan.

El presidente de “Amigos del Patrimonio de Zacatecas Asociación Civil”, Carmelo Ramos Medina, daba los pormenores del evento y el objetivo del mismo, como es el rescate de las tradiciones de Zacatecas y promover a través del Festival dos productos que estaban en el consumo de los habitantes de los barrios más antiguos de la ciudad.

Jesús Cardona Hernández participó con el tema “Recuerdos de mi niñez en mi barrio”, evocando la tradición de los rezos de los 33 Credos en la iglesia de “Nuestro Padre Jesús”, además de describir los centros religiosos del siglo XVII y XVIII, siendo el del pueblo de Tlacuitlapan, los conventos de Santo Domingo y San Francisco, así como el Colegio de las Niñas, el templo de La Bufa, San José, Mexicapala y de la Concepción, entre otros.

La falta de sonido no impidió que describiera que la Melcocha, en 1779 ya se comercializaba en Semana Santa en la ciudad. Y la elaboración del “Dulce Andar”, en los años 50´s y 70´s, en el Barrio de Casas Coloradas –actual Plaza Bicentenario-, medía 4 a 5 metros y se elaboraba en la casa de la familia Frausto y Don Juan Pedro Luévano Ponce comandaba a la palomilla. Se describe el recorrido para llegar al Vergel.

La Fiesta del Pulque se realiza en la huerta de El Vergel

El Maestro en Ciencias describe la creación de los barrios de indias y que dieron origen a Las Huertas del Padre Castillo, La Pinta y El Vergel, creado en el año de 1635, áreas que fueron invadidas con la creación de la unidad habitacional Pedro Ruíz González.

Durante el Siglo XX, la Huerta del Vergel la adquiere Felipe Delgado, conjuntamente con su familia Delgado-Calvillo, continúan con la elaboración del pulque durante el Jueves y Viernes Santo. El aguamiel, con el que se elaboraba el pulque, se le compraba a la familia Medellin-Navarro de la comunidad de Hacienda Nueva, Morelos. Actualmente los propietarios de la finca es la familia Cardona-Hernández.

Hizo mención de que en la ciudad había dos Procesiones del Silencio y fue en 1989, el obispo Javier Lozano Barragán, las unifica y las cofradías llegan a la Catedral de Zacatecas.

El Doctor José Ramón Gutiérrez, aborda la gastronomía que llega a Zacatecas, conjuntamente con los colonizadores, indicando que se preparaba un platillo diferente por cada viernes de cuaresma y el cierre de la cuaresma se preparaba todos los platillos. La mezcla de tradiciones alimenticias llega a perder de vista las orígenes y pensamos que son muy mexicanos o muy vinculadas a la tradición religiosa.

Román Gutiérrez describe que el consumo de platillos es estacional, porque solamente se consumen en épocas como en la cuaresma, que solamente se consumen en esa época los productos y alimentos.

Rodolfo García Zamora, investigador de la UAZ, refirió que la Melcocha como tradición cohesiona a los habitantes y con las tradiciones se puede fortalecer la vida de los barrios y la vida del tejido social.

Luego de evocar su barrio “Casas Coloradas”, y recordar a sus amigos de la infancia y comerciante, toca el tema neurálgico que hoy se vive en la ciudad de Zacatecas.

Refirió que la ciudad padece, desde hace más de 30 años, graves problemas, como es mercantilización de la ciudad y hemos sufrido 30 años de Festivales de la codicia y del secuestro de la ciudad. No hay estacionamientos para los ciudadanos zacatecanos, hay el grave problema de los antros que permiten acceso a menores de edad, consumo de alcoholismo ilimitado en todos los antros y no hay control por parte del Ayuntamiento y gobierno del estado en el incremento de horarios en apertura y cierre.

Por 30 años, agregó García Zamora, el 99 por ciento de las acciones de la ciudad las deciden los gobiernos municipal y estatal, por lo que los ciudadanos se aguantan y se subordinan.

Refirió que el reto Ulises Mejía es que tenga coherencia y los ciudadano se organice, proponga y el ayuntamiento y el cabildo apoye las iniciativas.

Enseguida describe que la ciudad tiene “enormes problemas”, siendo cinco problemas estructurales –aclara-, que una sola administración no va a solucionar: uno es el problema de la bóveda que atraviesa la ciudad y que se podría colapsar en áreas como en el Mesón de Jobito, la Alameda y Calle Allende. Está en proceso de fragilidad que en cualquier momento se viene abajo, y no es prioridad de gobierno del estado ni ayuntamiento.

Segundo problema es el abasto de agua en la ciudad y en la zaona conurbada y no hay propuesta seria de las autoridades. El tercer problema es el tráfico en el Centro Histórico que cada vez se estrangula más por las obras que realiza el ayuntamiento.

Un cuarto problema es el manejo de residuos, pero el quinto problema y el más graves es la inseguridad que vivimos los zacatecanos. Asesinatos en los espacios de la Universidad (#UAZ), y dos mujeres asesinadas junto al Hotel Quinta Real, lo que nos deja ver que estamos ante un escenario crítico.

García Zamora destaca que es un reto colectivo y el mensaje nos dan los habitantes de Mexicapan con el Festival del Pulque y la Melcocha, que solamente de manera colectiva y ciudadanos organizados, haciendo equipo con el ayuntamiento y cabildo y con una forma diferente de funcionar del Congreso, resolveremos los problemas.

Por su parte el alcalde de la capital, Ulises Mejía Haro, hizo saber que su gobierno ha tomado en cuenta a la ciudadanía y consideró que no puede “ver atrás”, sino que ha estado en constante comunicación con la ciudadanía a través de sus audiencias públicas y resaltó que las tradiciones que enaltecemos con acciones ciudadanas son las que nos dan identidad.