Ciudad de México.- Como cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) convoca a sus estados miembros a unirse en la celebración del Día Mundial de la Salud, instaurado el 7 de abril para hacerlo coincidir con la fecha de creación de esta dependencia, en 1948.

En 1977, la Asamblea Mundial de la Salud se propuso, como meta para los siguiente decenios, lograr que en el año 2000 todos los ciudadanos tuviesen un grado de salud que les permitiera tener una vida social y económicamente productiva. Una meta que se estableció bajo el lema “Salud para todos en el año 2000″.

Cuarenta y un años después, este 2018, la OMS retoma aquel lema y lo establece para el Día Mundial de la Salud, esta vez enfocado a la cobertura universal: “para todas las personas, en cualquier lugar”.

Según la OMS, la cobertura universal quiere decir que toda persona, en cualquier comunidad, pueda recibir los servicios sanitarios que requiere, con la calidad necesaria para mejorar su salud, sin que por ello sufran dificultades económicas.

Además de la atención médica, incluye servicios relacionados con la salud pública, como el saneamiento de agua o el control de vectores de enfermedades, como los mosquitos. En suma, la cobertura universal abarca todos los componentes del sistema de salud.

No obstante, esto no plantea una cobertura gratuita para todas las posibles intervenciones sanitarias, ya que ninguna nación podría otorgar todos los servicios gratuitamente de manera sostenible.

En nuestro país, y como respuesta a un sistema de salud fragmentado, se han desarrollado políticas públicas para subsanar la brecha de atención. Así, en 2001 comenzaron los primeros pasos para establecer lo que algunos años después se conocería como el Sistema Nacional de Protección Social en Salud, establecido para brindar cobertura sanitaria y proteger a la población contra gastos catastróficos derivados de la misma, y así promover el mandato constitucional del derecho a la protección de la salud de todos los mexicanos.