Los niños mexicanos pasan en promedio 4 horas y media al día frente a la televisión, siendo constantemente engañados y manipulados por la publicidad de alimentos que ven, pero esto no solo pasa en la T.V. también en redes sociales, videojuegos, móviles y computadoras, en la calle, el metro, escuelas y en el propio empaque de los productos. Además, está publicidad hace uso de diversas herramientas de “enganche” con los niños como ofrecer “regalitos”, promociones, uso de personajes populares para la infancia, etc.

La mayoría de esta publicidad es de bebidas y cereales azucarados, comida rápida, botanas dulces y saladas.1

Está situación es preocupante, la evidencia2 demuestra claramente que la publicidad influye en los gustos y en las decisiones de consumo de los niños, generando un deterioro en sus hábitos alimenticios y aumentando sus riesgos para desarrollar obesidad.3,4,5,6

Para proteger la salud de los niños, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS)7 y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)8 así como el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP)9 recomiendan regular la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños como una política clave para combatir la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas.

La respuesta simulada del gobierno

A pesar de las recomendaciones internacionales para regular la publicidad dirigida a la infancia para hacer frente a la epidemia de obesidad, el gobierno mexicano solamente ha realizado acciones de simulación. En 2014, entró en vigor una medida para regular este tipo de publicidad, sin embargo, tiene grandes fallas.

La regulación de publicidad de alimentos y bebidas solo considera ciertos horarios de televisión y cine, no incluye los horarios ni los programas que más ven los niños y dejan fuera medios de gran influencia como el internet, los espacios públicos, así como las herramientas más efectivas para enganchar al público infantil: el uso de personajes, promociones, concursos y regalos. Esta regulación fue elaborada con la influencia de la Gran Industria de Alimentos y Bebidas, sin consultar a los Institutos de Salud, como lo demuestran las respuestas a solicitud de información a las autoridades responsables..

Un monitoreo de publicidad que fue realizado después de la regulación estima que en un año todavía se transmiten 13,056 anuncios de comida chatarra en televisión en la programación y horarios que más ven los niños.10 Mientras que otra, destaca que los horarios en los que los niños más ven la televisión, es de las 20:00-22:00 horas11, horario que no se encuentra dentro de la regulación.

¿Qué es lo que se necesita?

Para proteger realmente la salud de nuestros niños necesitamos una política que:

  1. Restrinja toda la publicidad de comida chatarra en televisión a partir de las 06:00 hasta las 22:00 hrs.
  2. De igual manera, la política debe prohibir todas las herramientas de manipulación a los niños como son el uso de personajes y celebridades populares en todos los medios (tradicionales y digitales), regalos, promociones, incluyendo el diseño del empaque.
  3. Los criterios de esta regulación como el listado de los medios y herramientas, así como los que deben definir que alimentos y bebidas si pueden ser publicitados deben ser formulados por los institutos de salud y especialistas, libre de todo tipo de conflicto de interés y ser guiado por las recomendaciones de la OPS/OMS.12,13

http://bit.ly/2xGqEIb

Publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños