Luis Potosí, San Luis Potosí, 3 de julio de 2019.- “Conozco los retos, sufrimientos y demandas de las mujeres porque nadie me los cuenta, los vivo en carne propia y los siento en la piel. Mi compromiso con las causas de las mujeres no es discurso, es convicción que asumo dentro y fuera del partido”, expresó Ivonne Ortega Pacheco.

La candidata a la presidencia del CEN participó en el encuentro organizado por el ONMPRI, al principio del cual la bienvenida estuvo a cargo de la dirigente del nacional Hilda Flores Escalera, quien destacó el propósito de “escuchar sus compromisos con el partido y con la agenda de las mujeres, celebramos el encuentro porque hace fuerte al priismo y nos une en torno a los ideales de nuestro partido”.

“Las mujeres hemos tenido grandes avances en participación política. Pasamos de cuotas a la paridad, y fue el PRI, que no se le olvide a nadie, quien impulsó estos cambios”, señaló.

Durante su exposición, Ivonne Ortega Pacheco manifestó que “a lo largo de mi vida he tenido que superar barreras, como millones de mujeres en nuestro país y en el mundo. Cuando aspiré a ser presidenta municipal tenía 24 años, y algunos en el partido se resistían a que yo participara por ser joven y por ser mujer, pensaron que con un proceso interno me frenarían, pero resultó al contrario: con el respaldo de las mujeres gané la interna y me convertí en la primera presidenta municipal en la historia de mi pueblo”.

“Gobernar mi municipio no fue sencillo. Lo más difícil fue vencer los prejuicios; al principio, tuve que convencer a algunos sectores de que una mujer joven puede llevar las riendas. Había quienes decían: ¿cómo nos va a gobernar una chiquita de 24 años? Pues lo hice, y diez años después, esa chiquita a los 34 llegó a ser gobernadora del Estado”

“Sé que todas las mujeres priistas nos hemos forjado en esa lucha, y movemos al partido en los liderazgos locales, regionales, nacionales, tocamos puertas y hacemos el trabajo político que a veces otros no quieren hacer, pero cuando levantamos la mano para exigir el espacio que nos corresponde muchas veces se nos niega, eso nunca más debe pasar”, indicó.

Recordó que cuando aspiró a la candidatura al gobierno de Yucatán tenía un marcado problema de sobrepeso, y pesaba 116.600 kg. “Mi estado se encontraba entonces en los primeros lugares de obesidad infantil y me dije: debo ser congruente, cómo hablar de combatir la obesidad infantil si no combato la mía. Probé muchas dietas: la de la luna, acupuntura, entre otras, pero al final la que resultó fue la disciplina al comer y el ejercicio, y con disciplina logré bajar 44 kilos en 9 meses, y es una tarea diaria mantenerme en forma”.

También habló de la violencia de género en la política, como la campaña sucia que su rival emprendió durante la contienda por la gubernatura. “Ese tipo de acciones deben desaparecer no solo de la política, sino de todos los ámbitos; recientemente recibí amenazas de parte de un personaje que se enojó porque mi campaña pregunta en redes sociales si los priistas desean que las candidaturas las decida la cúpula o la militancia”.

“Es del conocimiento público que soy madre soltera, una decisión que tomé al igual que muchas mujeres, no es un delito ni una falta sino una decisión personal. Y ese personaje amenazó con hacer una encuesta en redes sociales para preguntar quién es el padre de mi hijo, que tiene seis años de edad. Y quiero decirles: a la única persona, además de mí, que le interesa saber quién es el papá de mi hijo, es mi hijo y lo sabe”, subrayó.

Las mujeres priistas, las mujeres en general y más las que nos dedicamos a la política, nos formamos superando retos, comentó. “Pero algo puedo asegurarles: ninguna mujer tiene dueño, todas tenemos la capacidad para tomar nuestras propias decisiones sin presiones de nadie, construir nuestro futuro y ser solidarias con otras mujeres. Por eso mi compromiso con las causas de las mujeres es indeclinable y quiero decirles que aquí donde estoy y a donde he llegado pueden llegar todas y cada una de las priistas”.

En su oportunidad, Pepe Alfaro Cázares, candidato a la secretaría general, destacó el valor de la unidad en el partido “pero una unidad que no es impuesta, sino que se construye respetándonos y respetando el derecho que tiene la militancia a manifestarse y a elegir libremente, por eso Ivonne y yo estamos en contra del dedazo y la imposición, que son vicios que deben ser superados”.

“Me incorporé al PRI en 1974, y como dirigente juvenil del MNJR acompañé la lucha de Yolanda Sentíes que dirigía la Asociación Nacional Femenil Revolucionaria, por espacios para jóvenes y mujeres; después surge el Consejo para la Integración de la Mujer y ahí estuvimos con Lupita Gómez Maganda, apoyando para darle forma al CIM que fue el precursor de esta gran organización que es el ONMPRI”, evocó.

Señaló que las causas a defender por parte del partido en cuanto a la participación de la mujer “hay que verlas en dos ópticas; por una parte la mujer que lucha y se capacita dentro del partido que busca oportunidades de liderazgo y por la otra las mujeres que aún fuera del partido defienden las causas de género. Por eso estoy muy orgulloso de ser parte de la fórmula que encabeza una gran mujer que es Ivonne Ortega Pacheco, porque el propósito es enarbolar las causas de las mujeres desde estos dos ámbitos”.

Entre las propuestas específicas para las mujeres priistas, Ortega Pacheco y Alfaro Cázares mencionaron la asignación real, sin simulaciones, del 3% que dispone la ley y los estatutos para labores de capacitación política de las mujeres, “porque estamos en contra de que ese presupuesto se destine a otras cosas y luego se compruebe como si hubiera sido destinado a las causas de la mujer”.

Asimismo, se comprometieron a que la Escuela Nacional de Mujeres, hoy subordinada programáticamente al Instituto Reyes Heroles, pase a la operación total del ONMPRI, ya que “el Organismo nacional de mujeres priistas tiene toda la capacidad y visión de estructurar contenidos especializados, sin subordinarse a otras instancias del partido.”

Finalmente, se pronunciaron “por acabar con simulaciones, y otorgar a las mujeres los espacios que les corresponde tanto por cuota como por méritos en candidaturas a puestos de elección popular, y además que sean los propios organismos de mujeres los que participen en la asignación de esos espacios, porque actualmente la paridad existe en la norma pero en la práctica la designación de candidaturas la realizan hombres”.