EL SECRETARIO DE AGRICULTURA OMITE HABLAR DE LA POBREZA EN EL SECTOR RURAL

·        El informe de Víctor Villalobos no convenció a los legisladores

·        En el campo está el 50 por ciento de mexicanos desnutridos

·        Las importaciones de granos, oleaginosas, carnes de varias especies y leche, crecen cada año

Ante el pleno de la Cámara de Diputados el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula (glosa del Informe Presidencial) omitió hablar sobre aumento de la pobreza en el sector rural, de los precios de garantía rezagados de los productos sujetos a control, inflación galopante de alimentos de primera necesidad, e importaciones crecientes de granos y oleaginosas, carne de res y cerdo, así como leche.

En los tres años que lleva el actual gobierno, el presupuesto rural ha sido decreciente, el crédito al campo prácticamente desapareció; no existen programas de adquisición de maquinaria por parte de campesinos; se da un fuerte fenómeno de migración de hombres y mujeres del campo hacia los estados del norte del país y hacia Estados Unidos. En resumen, habló el funcionario ante legisladores sobre lo que se ha hecho, donde el campo no es considerado un sector prioritario.

El secretario Villalobos habló de que “no hay abandono en el campo” y que el sector agropecuario ha mantenido un crecimiento del 2 por ciento en 2020 y de 4.5 por ciento en el primer semestre de este año. Sin embargo, cuando analizamos un poco las cifras, notamos que no concuerdan. Si en 2020 se produjeron 290.7 millones de toneladas de todos los cultivos, este año se espera un volumen de 292.8 millones de toneladas.

Estas cifras parecerían muy altas, pero no dejan de ser fabulosas, pues de granos básicos, oleaginosas y otros cultivos industriales, la producción en 2020 fue de 32.6 millones de toneladas, según afirmó el funcionario ante legisladores.

Al respecto, hay que aclarar que, de caña de azúcar, por ejemplo, se producen 60 millones de toneladas anuales, de las cuales se obtienen 6 millones de toneladas de azúcar procesado. Es decir, el 10 por ciento del total de caña producida. El bagazo que resulta de la extracción de la melaza, se utiliza como forraje para el ganado o combustible de las familias rurales productoras de caña.

La producción de forrajes también resulta de gran peso. Se estima que en nuestro país se producen alrededor de 40 millones de toneladas, entre alfalfa, sorgo forrajero, pastizales, avena y otros.

De igual forma, las hortalizas, frutas y legumbres acumulan gran cantidad de líquido, por lo que su peso es alto. Algunas contienen entre 80 y 90 por ciento de agua. Destacan el jitomate, chiles, chayotes, cebollas, verduras de todo tipo, papa y camotes.

El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural no habló del proceso inflacionario que soportan las familias mexicanas. En tiempos pasados era la Secretaría de Economía o de Industria y Comercio. En la actualidad ese tema se ha dejado en la Procuraduría Federal del Consumidor que, dicho sea de paso, solamente atiende asuntos de abuso en el comercio de las zonas urbanas.

Ejemplos hay muchos, donde los precios a los consumidores, sean urbanos o rurales, andan por las nubes, inflados. En tortilla, el precio mínimo es de 16 pesos el kilogramo, mientras en las ciudades medias y grandes, llega al consumidor a 20 pesos el kilogramo.

Al respecto, podemos agregar que anualmente se consumen aproximadamente 16 millones de toneladas de maíz blanco para tortillas, de manera que podemos darnos por enterados que México es autosuficiente en este tipo de maíz, del cual se producen alrededor de 23 millones de toneladas en dos ciclos productivos.

El precio de garantía que paga el gobierno a pequeños y medianos productores de maíz, es de 6,060 pesos la tonelada por este año. Si partimos de que, por cada kilogramo de maíz se producen dos kilogramos de masa para tortillas, notamos que hay un abuso de parte de los tortilleros equivalente a un valor arriba de seis veces.

Es necesario dejar constancia de que las importaciones de maíz, frijol, arroz y soya, han aumentado año con año de esta administración. Tan sólo de maíz, se ha llegado a un nivel de 17 millones de toneladas. Así, a pesar de que es un alimento con características de transgénico, no importa, al fin que el grano se da como alimento balanceado a los animales de engorda. Sí, pero los mexicanos comemos carne de res, de cerdo, pollo, huevo y leche sin ninguna restricción, a menos que los cambios genéticos de los alimentos transgénicos, no se transfieran a los humanos.

Muchos mexicanos estamos convencidos de que no hay beneficio de la construcción de uno de los aeropuertos internacionales más modernos y funcionales del mundo, como se ha dicho del que se construye en Santa Lucía, con una inversión federal de alrededor de 100 mil millones de pesos, u otras altas inversiones federales contempladas en la refinería de “Dos Bocas”; una más que se refiere a la construcción de 1,500 kilómetros de vías férreas para el “Tren Maya”, son inconcebibles, sobre todo cuando una gran parte del pueblo mexicano, tiene hambre. Esto, porque evaluaciones de instituciones del propio gobierno, dan fe de que, poco más del 50 por ciento de mexicanos, padecen desnutrición.