Ciudad de México, 7 de agosto de 2018.- Enrique Cabrero Mendoza, director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), delineó como principal reto para la siguiente administración que el sector de ciencia, tecnología e innovación (CTI) sea dotado jurídicamente de esquemas que le permitan tener proyectos de largo plazo, que pese a cambios políticos y económicos se mantengan en el tiempo.

“Los éxitos de países como Corea del Sur y otros emergentes han sido a partir de esta visión. Eso es lo que México debe tener; actualmente hay una iniciativa en el Senado de la República donde justamente se propone que los proyectos sean en periodos de largo alcance. En cada sexenio quizá se haga énfasis particular en un proyecto, pero sin perder una visión de México clara y mantenida en el tiempo. Esperamos que la nueva legislatura retome la iniciativa”, indicó.

En la conferencia magistral que dio en el Foro Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, presentó los avances en las cinco estrategias que se plantean para la política de CTI, mismas que se encuentran en el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018: 1) Fortalecer el gasto nacional en ciencia, tecnología e innovación (CTI); 2) Formar y fortalecer capital humano altamente calificado; 3) Fortalecer el desarrollo regional; 4) Fomentar la vinculación con el sector productivo; 5) Fortalecer la infraestructura científica y tecnológica.

“El primer punto ha sido una meta difícil para el país debido a los ajustes presupuestarios”. En el GIDE (Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental), un parámetro aceptado y utilizado internacionalmente, se estima que la inversión destinada a CTI fue de 0.49% del producto interno bruto en 2012, alcanzando un pico de 0.54% en 2014, para finalmente colocarse en 2018 en 0.50%.

“Este es un nivel de inversión que debe seguirse incrementando en los próximos años y es tarea del gobierno federal, entidades estatales y sector empresarial. Y no digo que sea un esfuerzo para un sexenio, sino que el gobierno se lo plantee para los próximos 30 años”.

Respecto a la segunda estrategia, Cabrero Mendoza indicó que no hay sociedad del conocimiento que se sostenga si no tiene la disponibilidad de capital humano altamente calificado. “Es la materia prima fundamental de una sociedad del conocimiento. Conacyt se fundó en 1970 y hace unos meses, con la presencia del presidente de México, Enrique Peña Nieto, entregamos la beca número 400 mil”.

El responsable de la política de ciencia, tecnología e innovación en el país agregó que ha sido un esfuerzo y un compromiso que ha permitido llegar a los 65 mil 476 becarios en 2018. Las proyecciones indican que la demanda llegará a 91 mil becarios en 10 años y se debe tener la capacidad para cubrir esa cifra. El programa de Cátedras para Jóvenes Investigadores nació en 2014 con 574 catedrático, hoy en día son mil 511. Asimismo, el Sistema Nacional de Investigadores cuenta con 28 mil 633 y el reto es que la cifra se duplique en una década, sostuvo.

El tercer objetivo, Fortalecer el desarrollo regional, también, dijo, presenta avances pues luego de haber realizado un estudio en cada entidad en el que se identificaron los sectores prioritarios por estado —mismos que se pueden consultar en las Agendas Estatales de Innovación— se implementaron políticas de CTI diferenciadas, según las características y necesidades de cada entidad.

“Conacyt tiene 26 centros públicos de investigación, en lugar de crear más, se apoya la creación de 23 consorcios, que se caracterizan por ser asociaciones entre equipos de investigación y sector privado con el fin de atender necesidades regionales en los temas agroalimentario, manufactura avanzada, energía e hidrocarburos, así como multidisciplinarios”. Por ejemplo, hay un consorcio en Guerrero para fortalecer con biotecnología alimentaria la producción de mango, coco y mezcal; mientras que en Baja California se buscará atender al sector vitivinícola, entre otros.

Respecto al objetivo 4, Fomentar la vinculación con el sector productivo, se ha ido consolidando en Programa de Estímulos a la Innovación, en el que se fomentan las alianzas entre empresas con centros de investigación y universidades. Éste se ha complementado con un programa de incentivos fiscales. “La combinación de estos dos instrumentos generó una inversión público-privada 50-50%, y de un año para acá se ha contado con mayor participación privada”, indicó Cabrero Mendoza.

También, destacó, se han implementado programas de incorporación de investigadores con doctorado a la industria, así como un programa de posgrados en la industria con los que se busca que los jóvenes se involucren más en los procesos del sector productivo y también que las empresas aprendan a incorporar a personal altamente calificado. “Necesitamos que el conocimiento penetre en el sector productivo en la vida económica, social y gubernamental del país”.

Con la convocatoria de Atención a Problemas Nacionales se definen temas prioritarios y se convoca a comunidad científica a investigarlos. A la fecha se han apoyado 651 proyectos, agregó el integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

Con la quinta estrategia, Fortalecer la infraestructura científica y tecnológica, se han implementado en todo el país 76 Laboratorios Nacionales al 2018. “Son grandes infraestructuras, con equipo científico de vanguardia y grupos de científicos altamente calificados. Su figura permite que todas las instituciones académicas y centros de investigación del país tengan acceso a ellos”, resaltó.

Enrique Cabrero Mendoza hizo especial mención de la conclusión al 100% de la construcción de El Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, ubicado en el volcán Sierra Negra, Puebla, la infraestructura en ciencia más importante del país que permitirá observar fenómenos astronómicos como los hoyos negros.