Por Juan Carlos GUERRERO A.
  • Felipe Ramírez Chávez desinfló al PRI.
  • PVEM y Panal, no ganan pero quitarán votos al PRI.
El priismo zacatecano no logró en este proceso electoral impactar y lograr establecer la agenda política.

La llegada de Felipe Ramírez Chávez a la dirigencia estatal del PRI, a mediados del mes de diciembre del 2017, generó confianza entre los liderazgos regionales y grupos políticos, porque lo veía como el articulador de la unidad fracturada por el presidente saliente, Roberto Luévano, que trabajó más en construir su candidatura a diputado federal.

La malograda alianza con el Partido Verde (PVEM), mostró la falta de conocimiento político e ignoraron la forma en cómo estaba creando la dirigencia del tucán sus amarres en municipios. El error es que midieron al Verde en base al pasado proceso electoral, que dista mucho al actual. Error que le saldrá caro al PRI zacatecano.

Algo parecido sucedió con el Partido Nueva alianza, que sufrieron el desprecio del PRI y sus cúpulas estatales. PVEM y Panal le quitarán votos al PRI, dejando en clara ventaja, por esa miopía, a otros instituto políticos, todo es cuestión de sumar y restar. El maestro Ramírez no lo aprendió.

Habría que tomar en cuenta que la experiencia de alianzas pasadas les permitió conocer los liderazgos del PRI y aprovecharon la actitud pasiva de la dirigencia, para “jalar” a simpatizantes y candidatos.

La llegada de Felipe Ramírez Chávez a la dirigencia estatal del PRI, a mediados del mes de diciembre del 2017, generó confianza entre los liderazgos regionales y grupos políticos, porque lo veía como el articulador de la unidad fracturada por el presidente saliente, Roberto Luévano, que trabajó más en construir su candidatura a diputado federal.

Los alonsistas tenían el control del PRI y en las reyertas impulsan, en acuerdos con los tellistas, a Martha Leticia Ulloa Hermosillo, expresidenta municipal de Monte Escobedo, que sufrió serio revés en su municipio al impulsar a Yadira Galván a la alcaldía y perder la alcaldía en manos de Adriana Carolina Blanco Sánchez, de la coalición PAN-PRD.

Felipe Ramírez Chávez fue incapaz de mantener la cohesión y subsanar heridas entre los candidatos priistas y quienes fueron marginados de las planillas, dejando, al igual que el coordinador estatal de la campaña de Toño Meade, Rafael Gutiérrez, grandes vacíos porque no hubo la “operación política”, sumándole la ausencia del propio Alejandro Tello, como primer priista de la entidad, según se jacto cuando develo la placa con su nombre en la sede del PRI.

Las candidatas y candidatos del PRI, durante la contienda se quejaron del mismo dolor: “la falta de recursos que no entregó la dirigencia estatal del PRI”.

Se impusieron candidatos contra la oposición de los priistas de municipios. Candidatos de mediana estatura y otros con mala trayectoria o se importaron de otros partidos políticos. Se privilegió la “recomendación” de candidatos, tal es el caso de Juan del Real, impulsado y promovido por Tello.

Los candidatos sin rumbo y sin discurso, evitando mencionar al candidato presidencial, José Antonio Meade, unos por vergüenza y otros porque les restaba votos, las justificaciones variaron. Incluso, como la candidata al senado Claudia Anaya, promoviendo el voto diferenciado.

“Encerrado en su oficina”, mencionaban colaboradores cercanos a Felipe Ramírez Chávez, porque “es preferible”, al ver que sus discursos son y fueron ramplones y grises como él. Por ello, no lograban despertar a los priismo zacatecano. Los alonsistas ganaron la dirigencia estatal del PRI y la coordinación de campaña de Toño Meade, pero dejaron solos a sus candidatos y no hubo trabajo, repito, entre la militancia y liderazgos regionales.